El Senado francés aprobó recientemente un conjunto de enmiendas al proyecto de ley de finanzas de 2025 que propone transformar el impuesto a la riqueza inmobiliaria (IFI) en un impuesto a la “riqueza improductiva”. Este cambio incluye, por primera vez, activos digitales como Bitcoin (BTC) entre los bienes sujetos a impuestos, incluso cuando no se hayan realizado ganancias.
Las enmiendas buscan ampliar la base imponible del IFI para abarcar “activos pasivos”, definidos como bienes que no contribuyen directamente al crecimiento económico del país. Entre estos activos se encuentran terrenos no utilizados para actividades económicas, joyas, automóviles de lujo, yates, aviones y, de forma innovadora, criptomonedas.
Según el texto del proyecto, también se incluirían derechos de propiedad intelectual, literaria y artística cuando el titular no sea el autor o inventor. Este cambio busca reducir lo que los legisladores consideran una “injusticia fiscal” entre quienes invierten en bienes de alquiler y quienes poseen activos considerados improductivos.
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El debate recurrente en el Parlamento e implicaciones para las criptomonedas
Aunque el Senado ha intentado en otras ocasiones modificar el IFI —como en los proyectos de ley de finanzas de 2020, 2023 y 2024—, estas propuestas fueron previamente rechazadas por la Asamblea Nacional. En esta ocasión, los legisladores de la Cámara Baja tienen hasta el 18 de diciembre para decidir el destino de las enmiendas, lo que podría marcar un precedente en la fiscalidad de activos digitales en Europa.
El proyecto no detalla aún cómo se calcularán los impuestos sobre las criptomonedas, pero sugiere que la posesión de estos activos podría estar gravada independientemente de si generan ganancias. Este enfoque recuerda propuestas similares en otros países europeos, como Dinamarca, donde se ha debatido gravar tanto las ganancias como las pérdidas no realizadas.
Desde 2019, Francia ya aplica un impuesto fijo del 30% a las ganancias de capital derivadas de la venta de criptomonedas. Sin embargo, la introducción de un gravamen sobre ganancias no realizadas podría representar un desafío significativo para los inversionistas, especialmente en un contexto donde el precio de Bitcoin ha experimentado una fuerte recuperación, alcanzando máximos históricos en noviembre.